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Nicolas de Cusa


ASPECTOS BIOGRÁFICOS. Nació en Cues, cerca de Tréveris en la actual Alemania, de donde proviene su nombre latinizado ?de Cusa?, en 1401 en una familia de burgueses bien relacionados con la nobleza local. Con sus primeros educadores, los ?hermanos de la vida común? conoció la mística alemana, luego estudió en Heidelberg y posteriormente en Padua (1418-1423) donde conoció a Toscanelli (posteriormente gran médico, astrónomo y geógrafo). Tras doctorarse se dedicó al derecho sin mucho éxito. Sin embargo muestra de su talento es que ya en aquella temprana fecha puso en duda la validez de la supuesta ?donación de Constantino?, falsificación de los papas medievales que mediante ella se atribuían el dominio político de Italia, varios años antes de que el humanista Lorenzo Valla lo demostrase de forma fehaciente. Volvió unos años a Alemania donde se ordenó sacerdote en 1430, acudiendo luego al Concilio de Basilea, llamado por el cardenal Cesarini, donde destacó por sus ideas innovadoras.
Hombre de su tiempo e inquieto por múltiples problemas propuso una reforma del calendario que ya se hacia muy necesaria ( y que no se abordaría hasta 150 años después con el Papa Gregorio XIII en 1582), por otro lado propuso en su ?Concordia católica? un amplio programa de reformas no solo para la Iglesia sino también para el Imperio. Otro de los grandes temas del momento era la reunificación de las Iglesias latina y griega y así acudió a Constantinopla para acompañar a Italia a la delegación bizantina (1437) donde entre otros acudían Gemistos Pletón y Bessarión. Al parecer en dicha travesía tuvo una suerte de revelación sobre el principio de ?coincidencia de los opuestos? , principio que desarrollará poco después en su obra mas conocida, de la efectuó diversas versiones, ?Sobre la docta ignorancia?. El contacto con los bizantinos además le permitió conocer de primera mano las obras de Platón de las que obtuvo gran parte de su inspiración.
Como resultado de sus aportación en el concilio de Florencia poco después fue nombrado cardenal (1448) y obispo de Bressanone (1450) en los Alpes. Allí chocó fuertemente con el duque Segismundo del Tirol con el que mantuvo una guerra y que incluso lo mantuvo preso un tiempo. En 1458 el gran humanista Eneas Silvio fue elegido Papa, con el nombre de Pío II, gran amigo del Cusano desde el Concilio de Basilea le encargo la administración de los Estados Pontificios, tarea a la que se dedicó con energía intentando mejorar la agricultura y las comunicaciones. Hombre austero Nicolás procuraba ahorrar todo lo posible de sus honorarios para financiar la construcción y mantenimiento de un hospital en su ciudad natal. Murió el mismo año que Pío II, esto es en 1464 en Todi, en la región de Umbría.

OBRAS Y ENSEÑANZAS. Quizá la obra mas importante sea la citada ?Sobre la docta ignorancia? corregida y ampliada en 1449 con la ?Apología de la docta ignorancia?y también una de sus aportaciones filosóficas mas interesantes. ¿Qué significa este título aparentemente contradictorio?. El tema de estos tratados es la naturaleza del conocimiento. La posibilidad de conocer depende de la proporción entre lo que conocemos y lo que no; se puede juzgar lo que aún no se sabe pero solamente en relación con lo que si sabemos, si guarda cierta proporcionalidad esto si podemos llegar a conocerlo. Cuando que es desconocido y se busca no tiene ninguna proporción con lo que si conocemos, escapa por completo a nuestra posibilidad de conocerlo. En tal caso tan solo podemos reconocer nuestra ignorancia. Esta humildad ante el conocimiento, este saber que no se sabe, que Nicolás de Cusa relaciona directamente con los sabios de la antigüedad, como Pitágoras, Sócrates, Aristóteles o el bíblico Salomón, es la ?docta ignorancia?. Dios es infinito y entre los infinito y lo finito no puede haber proporción. El hombre puede acercarse a la verdad, incluso podemos afirmar que ese acercamiento sea indefino, por grados sucesivos de conocimiento, pero como esos grados son siempre finitos y la verdad es el ser en su grado infinito, el ser humano nunca podrá alcanzarla plenamente. No obstante entre el infinito absoluto, por definición inaccesible, y su imagen cósmica, es decir el ?universo contraído? (la naturaleza), existe un nexo necesario, indispensable para que el mundo entero pueda alcanzar su plenitud, y este es precisamente el ?microcosmos humano?.Conviene insistir en su idea del mundo como expresión de Dios, expresión que casi alcanza la identidad. El mundo según Nicolás de Cusa sería un ?Dios contraído?. Dios es un infinito, un máximo, que se contrae, es decir que se determina e individualiza en cosas en cosas concretas y singulares. Dios, esencia del mundo está, no obstante en el mundo considerado como unidad, pero no en cada cosa concreta.
En la ?Docta ignorancia? expone también sus ideas sobre cosmología. Por un lado afirma, muy en la línea de Anaxágoras, que ?todo está necesariamente en todo?, pero con toda la variedad posible de grados que es imposible que existan dos cosas iguales en el universo. Cusa afirma además que en contra de la opinión de Aristóteles, que consideraba el cielo perfecto y las trayectorias de los astros perfectamente circulares, que nada en el mundo puede tener la perfección absoluta. El mundo además no tiene un centro ni una circunferencia, pues si los tuviera y su principio y fin estuvieran en este mundo habría otro mundo y otro espacio. Tan solo Díos es el centro y la circunferencia del mundo, pero no existen en ningún lugar físico, son conceptos ideales. De la estructura del mundo solo podemos decir que ?tiene el centro por doquier y la circunferencia en ninguna parte?, pues el centro y la circunferencia son Dios que está en todas partes. Además el mundo no puede considerarse infinito, pues infinito solo es Dios pero tampoco finito, pues carece de límites espaciales que lo encierren.
Nicolás de Cusa ya afirmaba a mediados del siglo XV que la Tierra no era el centro del universo, además indicaba que aunque era esférica no constituía una esfera perfecta, como tampoco su movimiento aunque sea circular describe un círculo perfecto. Señalaba que vista desde fuera la Tierra brillaría con un gran resplandor y que incluso el Sol tiene zonas de sombra. Los demás astros del universos ?no deben estar desprovistos de habitantes?, si bien de ellos no podemos saber nada. Pero si existen tendrán sus defectos y sus cualidades y no podrán pertenecer a un mundo menos corruptible que el nuestro. Esta misma extraordinariamente moderna hipótesis fue reafirmada a finales del siglo XVI por Giordano Bruno. Como vemos Nicolás de Cusa nos presenta una serie de planteamientos cosmológicos desconcertantes para su época, sorprendentemente modernos, incluso en algunos casos aún hoy difícilmente aceptables.
En otras de sus obras, como el dialogo ?El Idiota? y el tratado ?Sobre los experimentos estáticos? ensalza el desarrollo técnico y señala la necesidad de lograr sistemas mas útiles y lógicos de medidas reclamando una unificación de estos. Además indica que deberían aparatos capaces de efectuar mediciones sobre la resistencia del aire y las condiciones que permiten volar a los pájaros, aparatos para medir la profundidad de los mares y el movimiento de los barcos. Para el Cusano este desarrollo de aparatos y técnicas de medida se engloba dentro del proyecto global del conocimiento de los límites. Estas ideas influyeron sobremanera sobre el genio fecundo de Leonardo da Vinci.
En ?Sobre la concordia católica? ofrece sus planteamientos para la necesaria renovación de la Iglesia católica en aquellos momentos convulsos del final de la Edad Media y comienzos del Renacimiento. Señalaba como elementos fundamentales de dicha reforma los principios de la ?elección? y el ?consenso?, así los párrocos y los obispos deberían ser elegidos por sus fieles, la Curia cardenalicia debería convertirse en algo así como el antiguo Senado romano, con unos cardenales convertidos en delegados de las iglesias locales. El equilibrio entre el Concilio, que debía ser verdaderamente ecuménico, es decir englobar a representantes de todo el cristianismo, y el Papado, que debería tener sus funciones bien diferenciadas en cuanto obispo de Roma, patriarca de occidente y Primado de honor de toda la cristiandad, era otra de sus propuestas que se anticipaban demasiado a su tiempo. Se puede afirmar que de haberlas tenido en cuenta se hubieran podido no solo quizá lograr una sincera y duradera unión de las iglesias católica y ortodoxa, sino quizás también evitar el drama de las guerras de religión en los siglos siguientes. Al final de esta obra proponía reformas también en el Imperio germánico que incluían la convocatoria anual de la Dieta (las ?Cortes? del Imperio) y sobre todo la creación de tribunales para reprimir las continuas guerras intestinas y el bandolerismo.
Por último en ?De pace fidei? (1453) plantea la necesaria paz y unión entre las distintas religiones. No solo con los husitas (herejía que estaba causando graves quebraderos de cabeza a la Iglesia en Alemania y Hungría en el siglo XV) y los ortodoxos, sino también con musulmanes y judíos. El acuerdo entre todas estas creencias solo será posible cuando pueda desarrollarse un dialogo libre y sincero entre ellas, en el que la razón sustituya como principal elemento al argumento de ?autoridad?. Su planteamiento sin embargo incluía también a las demás religiones paganas y politeístas, pues el cardenal creía que en todas las formas religiosas se encontraba siempre un camino de aproximación a la verdad. Los politeístas también conciben, a través de sus múltiples dioses, el mismo principio divino y reconocía el valor de la aportación para sus respectivos pueblos de sus ?mensajeros divinos?. No obstante estos reconocimientos como es natural considera al cristianismo como la mejor de las formulas posibles, señalando que es la fe la que salva, pero añade, ?Dios habla en nosotros? y la misma y única luz alumbra a todas las almas dotadas de razón y les enseña la ley del amor, fundamento de toda ética.
Creía el Cardenal de Cusa que en la medida que la cultura fuera desarrollándose y alcanzando a todos, los signos externos diferenciadores de las distintas creencias irían diluyéndose y el fondo común a todas ellas se mostraría cada vez mas evidente apoyándose en un desarrollo de la razón que podría dar paso a una visión comprehensiva superior.
Podemos concluir que Nicolás de Cusa fue un hombre de ideas extraordinariamente sugerentes y por completo adelantado a su tiempo, sus planteamientos en cosmología o en materia religiosa bien lo muestran. Fue uno de esos genios que se coincidieron entre el siglo XV y XVI para, recuperando la tradición clásica, sacar a Europa de la edad media y lanzarla a una etapa de creatividad y descubrimientos verdaderamente fecunda. Su influjo fue enorme y de haber seguido algo mas sus postulados quizá Europa se hubiera evitado algunas de las tragedias de los siglos siguientes.

Miguel Artola


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