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Insólito descubrimiento de una sofisticada cultura australiana


Lejos de ser sólo nómadas cazadores y recolectores, algunos pueblos aborígenes australianos vivieron en poblados, cultivaron la tierra e incluso comerciaron. Graham Phillips informa de un notable descubrimiento arqueológico que ha desenterrado una sociedad mucho más sofisticada de lo que jamás se había pensado.

Hace unos 8.000 años el pueblo Gunditjmara, de Victoria occidental, cultivó anguilas. Modificaron más de cien kilómetros cuadrados de paisaje, construyendo viveros artificiales en los humedales cubiertos de hierba y cavaron canales para interconectar estos estanques. Exportaron su producción y tuvieron un papel importante en la economía local. Cuando llegaron los colonos europeos, lo único que sobrevivió a la próspera industria Gunditjmara fueron varios centenares de montones de piedra que constituyeron los cimientos de sus cabañas.

Desde los años 70, diferentes arqueólogos sospecharon que los restos de piedra situados en la región del Lago Condah eran evidencias de que los aborígenes locales habían vivido en cabañas. Pero no ha sido hasta después de un proyecto de investigación que ha durado 8 años, llevado a cabo por la arqueóloga Heather Builth, de la Universidad de Flinders, que ha quedado clara la real importancia de estos restos.

La región en cuestión es un humedal pero Builth descubrió que los Gunditjmara habían modificado el paisaje mediante la construcción de pesqueras, canales y diques para el cultivo de anguilas. Pero su investigación reveló algo todavía más destacado. El volumen de producción que se calcula a partir de las instalaciones halladas se estima que podría alimentar a más de 10.000 personas. Esto le llevó a pensar que más que una economía de subsistencia se trataría de una auténtica industria pesquera y trató de hallar evidencias de ello.

Observó que por toda la región había troncos quemados, ahuecados artificialmente, frecuentemente cerca de las trampas por donde se extraían las anguilas. ¿Habrían servido para ahumar las anguilas? Builth tomó muestras de la base de cuatro de estos troncos y descubrió que tenían restos de grasa de anguila. Esto ha hecho cambiar radicalmente la concepción que se tenía de este lugar: no se trataba sólo de la pesca de anguilas, ni siquiera del cultivo de las mismas sino de una sociedad basada en una piscifactoría de anguilas.

Los arqueólogos saben de sobra que cuando una sociedad es capaz de producir excedentes de alimentos se produce el "salto cuántico" hacia una sofisticación, porque dicha sociedad tiene más tiempo para otras metas e intereses que la mera supervivencia. "Esto coloca a este pueblo en una categoría diferente a la que generalmente se atribuye a los grupos aborígenes", afirma Builth.

Pero la mayor sorpresa todavía estaba por llegar: Builth pidió a un geólogo de la Universidad de Monash, el profesor Peter Kershaw, que fechara la antigüedad de aquel poblado. Éste realizó prospecciones, catas, en algunos de los estanques que todavía tenían agua y tomó muestras del núcleo del suelo. Para los geólogos, estos tubos largos, de unos 5 cm de diámetro cortados de la profundidad del suelo son como verdaderas máquinas del tiempo, ya que el fango se fue sedimentando al lo largo de los milenios. Kershaw fue capaz de perforar hasta 13 metros hasta alcanzar el manto de roca lo que produjo una muestra de sedimento que se había depositado a lo largo de 18.000 años.

Como un investigador forense, Kershaw esperó hallar evidencias indirectas que mostraran la antigüedad del cultivo de anguilas. Cortó las muestras de sedimento en rodajas muy finas, donde cada centímetro de grosor corresponde a unos 20 años y meticulosamente identificó los diferentes tipos de polen depositados a lo largo de los milenios. Descubrió que había habido cambios en la vegetación de la región y que estos cambios tuvieron un origen artificial, donde las especies de plantas se modificaron repentinamente.

El examen por radiocarbono demostró que el cambio de especies de plantas de secano a otras más propias de humedales tuvo lugar hace 8.000 años, lo que convierte a esta industria del Lago Condah en una de las más antiguas del mundo, y, seguramente, la más evolucionada, ya que supieron atraer anguilas jóvenes del océano hacia los viveros y canales donde quedaban atrapados para su cultivo.

Mención aparte merece la esperpéntica batalla que tuvo que librar Builth contra los estamentos oficiales para demostrar que los pedruscos esparcidos por toda esa zona correspondían a estructuras de construcción. Muchos de éstos se encuentran formando una disposición circular. Builth laboriosamente midió y pesó cada una de las piedras y realizó un análisis estadístico en que demostraba que la probabilidad de que estos centenares de círculos de piedra se dispusieran circularmente por un capricho de la naturaleza, era prácticamente nula.

Los resultados de sus investigaciones han sido presentadas en varias revistas especializadas australianas así como en distintas conferencias internacionales.

FUENTE: http://www.smh.com.au/articles/2003/03/12/1047431096364.ht


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